Las tallas, contra tu tabla y no la del vendedor
El tallaje chino queda pequeño frente a las tablas europeas y estadounidenses, y el vendedor rara vez dice qué estándar usó. Pedimos las medidas en plano —pecho, largo, manga, hombro— y las comparamos con tu tabla o con una prenda que ya vendas, en vez de fiarnos de la letra de la etiqueta.
Gramaje y composición del tejido
Un anuncio que dice «felpa de algodón» cubre desde 240 g/m² hasta 380 g/m², y la diferencia de precio entre ambos es casi todo tu margen. Confirmamos el gramaje y la mezcla por escrito antes de comprar: es la cifra que decide cómo cae la prenda acabada.
Partidas de tinte a lo largo de la producción
El color se desplaza entre lotes de producción. En un pedido repetido o en una tirada grande preguntamos si toda la cantidad sale de una sola partida, y lo advertimos cuando no es así: una diferencia visible entre cajas no se arregla después con una inspección.
Costuras, pespuntes y acabados
Las devoluciones de clientes vienen del deslizamiento de costura, el remallado flojo y los bajos torcidos. Nuestra inspección mira eso en las piezas muestreadas, no solo cuenta cajas.
Etiquetas, símbolos de cuidado y embalaje
La mayoría de vendedores de 1688 envía con etiqueta de cuidado en chino, o sin ninguna. Si necesitas tu propia etiqueta, los símbolos de tu mercado o bolsa individual, hay que acordarlo antes de producir y no descubrirlo en el almacén.
Mínimo por color y por talla
El mínimo que anuncian suele ser por modelo. El que de verdad te limita es por color y talla: un pedido de 100 piezas repartido en cuatro colores y cinco tallas a menudo se rechaza, o cambia de precio. Lo desglosamos antes de que te comprometas.